Bloqueo en Cuba: salud vs hoteles

En Cuba, el sufrimiento de un niño que espera una cirugía suele venir con un culpable preasignado en el guion oficial: el “bloqueo”. El 25 de noviembre de 2025, la prensa estatal (Granma/ACN) reactivó esa narrativa para explicar las demoras en el programa de implantes cocleares en Cuba (caso Holguín), hablando incluso de “imposibilidad” para acceder a los dispositivos. En el centro del relato vuelve el mismo recurso: el bloqueo en Cuba como explicación total.

El problema es que, cuando ese discurso se cruza con documentos públicos sobre exportación de medicinas y dispositivos médicos y con estadísticas oficiales cubanas de inversión, la explicación se deshilacha: no aparece la prueba documental del caso concreto, pero sí aparecen números que retratan prioridades internas.

Bloqueo en Cuba y la “imposibilidad” que no se documenta

Granma/ACN sostiene que las demoras se deben a la “imposibilidad” de Cuba de acceder a los dispositivos electrónicos vinculados al implante coclear. En la misma pieza se afirma que “más de la tercera parte” de las piezas serían de origen estadounidense y que, por eso, se compra a precios elevados y a través de terceros países; el ejemplo dramático es que un niño entra al sistema con 2 años y termina implantado entre los 4 y 5.

Pero esa “imposibilidad absoluta” no queda respaldada como regla general por la documentación regulatoria estadounidense disponible públicamente:

  • El Bureau of Industry and Security (BIS) indica que medicinas y dispositivos médicos —vendidos o donados— generalmente se aprueban.
  • La regulación en eCFR (15 CFR 746.2) reafirma que las solicitudes para exportar medicinas y dispositivos médicos a Cuba generalmente serán aprobadas, con excepciones específicas.

Si la historia fuera verificable en los términos en que se vende, lo mínimo esperable sería ver el rastro: licencias denegadas, transferencias rechazadas, cartas de proveedores, facturas y, sobre todo, marcas y modelos del implante usado en Holguín. Nada de eso aparece en la nota: se presenta como “hecho” una conclusión sin soporte documental adjunto.

“Más de un tercio” de piezas: el dato que llega sin desglose

La frase “más de un tercio” de piezas de origen norteamericano suena contundente, pero llega sin lista de partes, sin desglose técnico y sin origen aduanal verificable. No se publica la marca o el modelo usado en Holguín, ni una tabla que permita auditar el dato. En términos periodísticos, queda como declaración atribuida, no como evidencia demostrada.

Y el vacío importa porque esa premisa sostiene el relato del retraso: el texto no separa cuánto es compra externa y cuánto puede ser capacidad interna (quirófanos, programación, rehabilitación, mantenimiento, logística provincial). Todo cae en la misma coartada: “bloqueo”.

El golpe de realidad: hoteles vs hospitales (ONEI, 2024)

La estadística más difícil de maquillar viene de la ONEI.

En enero–diciembre de 2024, la ejecución total de inversiones fue de 98.569,5 millones de pesos. En ese total, Hoteles y restaurantes recibió 11.936,5 millones (12,1%), mientras Salud pública y asistencia social recibió 1.977,4 millones (2,0%). En paralelo, Servicios empresariales / inmobiliarias / alquiler absorbió 24.907,3 millones (25,3%).

La relación es brutal: la inversión en hoteles/restaurantes equivale a alrededor de 6 veces la inversión en salud (11.936,5 vs 1.977,4). Con esos números sobre la mesa, la narrativa de “no se puede” en tecnología sanitaria empieza a parecer menos un destino impuesto y más una prioridad elegida.

Turismo a toda costa… con ocupación baja

La apuesta por el ladrillo turístico tampoco viene acompañada de resultados contundentes. ONEI reportó para 2024 una tasa de ocupación del turismo internacional de 23,0% (bajando desde 25,0% en 2023) y 2.203.117 visitantes internacionales (menos que los 2.436.980 de 2023).

Mientras se siguen “cementando” miles de millones en habitaciones con baja ocupación, programas críticos se narran como víctimas inevitables del bloqueo, sin transparencia documental sobre compras, pagos, proveedores o decisiones internas de asignación.

El comercio existe: el muro no es absoluto

La USTR reportó que en 2024 Estados Unidos exportó bienes a Cuba por 585,2 millones de dólares, un aumento de 44,8% frente a 2023.

Ese dato no elimina obstáculos financieros ni la realidad de sanciones, pero sí rompe la caricatura del “cero posibilidad”. Si hay flujo comercial y si existen marcos que dicen que dispositivos médicos “generalmente” se aprueban, el debate se desplaza a lo esencial: prioridades, gestión, transparencia y responsabilidad política.