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Miami-Dade Revoca Licencias: Golpe a Empresas por Negocios con Cuba

Dariel Fernández Recaudador de Impuestos Miami-Dade oficial
Dariel Fernández, el funcionario electo que lidera la política de “cero tolerancia” contra las violaciones de licencias OFAC en el condado.

La Oficina del Recaudador de Impuestos de Miami-Dade ha endurecido su postura y ha pasado de las advertencias a los hechos. Bajo la dirección de Dariel Fernández, el condado revocó oficialmente las licencias operativas a varias compañías locales que no pudieron demostrar los permisos federales obligatorios para hacer negocios con Cuba. Esta acción ejecutiva marca un drástico punto de inflexión en la fiscalización del sur de la Florida.

Entre las entidades afectadas que han perdido su autorización para operar destacan nombres conocidos en el sector como Havana Sky Travel Inc., Global Cargo Corp. y Managua Travel Agency Inc. Estas compañías, junto a una veintena de otros negocios, han quedado inhabilitadas al no presentar la licencia válida de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), un requisito que la nueva administración considera innegociable.

Para los propietarios, las consecuencias son inmediatas y devastadoras: deben cerrar sus puertas al público al instante. Continuar operando sin el recibo fiscal (Local Business Tax Receipt) los expone a multas diarias por parte de los inspectores de códigos y a posibles cargos por delitos menores si reinciden en la actividad comercial.

Además del cierre físico, la revocación desata un efecto dominó financiero peligroso. Al perder la licencia local, estas empresas corren el riesgo inminente de que sus cuentas bancarias corporativas sean congeladas, ya que los bancos exigen licencias vigentes por normativas de cumplimiento. Peor aún, al ser señaladas públicamente por falta de documentación, quedan expuestas a una auditoría federal directa del Departamento del Tesoro.

Fernández, quien asumió este año como el primer Recaudador de Impuestos elegido por voto popular en más de medio siglo, ha cumplido su promesa de “cero tolerancia”. Su gestión ha decidido utilizar el Estatuto de Florida 205.0532 para depurar el sistema, enviando un mensaje claro: la infraestructura de Miami-Dade no servirá de refugio para operaciones grises y la transparencia sobre los vínculos con La Habana es ahora un requisito de supervivencia.