Petróleo con permiso en medio del choque político

Mientras Washington endurece su presión sobre el sector energético venezolano, Nicolás Maduro eleva el tono político. El cruce ocurre junto a un hecho concreto: la salida de un buque operado por Chevron cargado con crudo venezolano rumbo a refinerías en Estados Unidos.

El petróleo sale, pero no por desafío.
Sale por autorización.

Chevron opera bajo la Licencia General 41 de la OFAC, emitida el 26 de noviembre de 2022, que permite exportaciones solo hacia Estados Unidos y prohíbe pagos directos al Estado venezolano. Sin esa licencia, el cargamento no existe.

Aun así, Caracas insiste en el discurso de confrontación. Maduro ha afirmado que “Venezuela no acata sanciones ilegales ni órdenes imperiales” y que “nadie desde Washington decide el destino de nuestro petróleo”.

Desde el otro lado, Donald Trump ha sido tajante: “No vamos a seguir financiando dictaduras con petróleo” y “la presión máxima es la única vía”.

Las palabras chocan.
Los hechos no.

Mientras Trump habla de cerco, el crudo venezolano sigue fluyendo bajo permiso estadounidense. Mientras Maduro habla de soberanía, cada exportación depende de una licencia revocable emitida en Washington.

La tensión política escala.
El negocio continúa, pero con reglas ajenas.